Hola,
Cuando nos trabajamos con Reiki, a partir del segundo nivel solemos tratar cuestiones que nos causan malestar, conflicto, relaciones, y así muchas cuestiones que hemos ido arrastrando. En aspectos interiores, emocionales o mentales, con mentales no me refiero a problemas severos, si no patrones negativos que notamos que nos están perjudicando, ¿es conveniente trabajarlos a la vez o de uno en uno?.
Después de leer el último post de Loida en "Reiki para una reconciliación", recordé experiencias por las cuales dejé de trabajar varios aspectos al mismo tiempo, a lo sumo dos, con el tratamiento mental-emocional.
Hace unos años aprovechando que la empresa cierra tres semanas en agosto quise aprovechar para trabajar diversos problemas interiores que arrastraba de hacia bastante y desde el primer día comencé a hacerme los tratamientos al nivel mental. Los primeros días todo fue normal, pero posterior a ello empecé a sentirme mal, en progresión, cada tratamiento que hacía acrecentaba más esa gama de sentimientos, enfado, ira, rabia, creo que los tuve todos y yo mismo estaba asombrado.
Así estuve casi las tres semanas, no se me podía ni hablar. Decidí dejar de hacerme Reiki, era evidente que estaba sacando muchísimo. Entonces todo el malestar empecó de disminuir en pocos días. Ahí es cuando vi que es conveniente a veces trabajar las cuestiones de una en una, dejando tiempos entre tratamientos para asimilar lo que vaya surgiendo o muchas veces no es manejable, la emoción si es demasiado intensa hace que nos cueste mantener el centro y poder reflexionar y ver de dónde viene, porque estas emociones enseñan mucho, suelen estar arraigadas a hechos relevantes de nuestra vida y pueden ser una gran enseñanza.
En otras ocasiones que probé a hacer lo mismo volvió a pasar y consultándolo con otros practicantes amigos han vivido lo mismo.
Ahí es cuando empecé a utilizar más en serio la limpieza del aura, los barridos para descargarla de energía densa que surge a la superficie y por lo cual se entra en ese estado acrecentado de malestar, y en verdad se nota la diferencia, pues si no quita el problema o problemas en cuestión, evita acumulación de energía emocional, por lo que nos mantenemos equilibrados y con la posibilidad de gestionar las emociones en un nivel mucho más suave.
De esta manera, los tratamientos entran en una fase en la que en vez de "sufrir" por el malestar que puede surgir, sobre todo cuando llevamos años cargando mucho, o hay cuestiones muy serias, se producen de una forma mucho más tranquila, centrada y con capacidad para observar y gestionar lo que hay.
|