Que levante la mano quien no haya sentido alguna vez esta reflexión en su interior, o quien no la haya padecido en su vida, o quien no haya tenido más de un día de una seriedad doliente o de una sinceridad casi agresiva, en el que haya sentido el peso insoportable de la vida en su parte menos agradable.
Que levante la mano quien no haya pasado por un momento en el que el deseo de abandonarlo todo, y abandonarse, no haya tenido una fuerza destructiva e imbatible a duras penas difícil de soportar.
Las manos siguen en el mismo sitio donde estaban antes de empezar a leer.
La mente, no. La mente se ha ido a buscar recuerdos, a desaletargar ciertos momentos, a ponerse la mueca circunspecta, la voz de la gravedad, la espina del dolor inquebrantable, y a quedarse quieta, y ligeramente escondida, para no volver a pasar por aquel o aquellos trances.
Todos hemos sufrido demasiado en más de una ocasión. Todos conocemos el sabor cruento de su opresión, la falta de luz y esperanza que contagia, y cómo cercena la ilusión de un tajazo feroz.
El destino del sufrimiento es quedarse atrás.
Siempre viene cargado de una lección, generalmente demasiado cara –porque pensamos que la podíamos haber aprendido sin tanto penar-, casi nunca aceptada, y en muchas ocasiones incomprendida.
Pero si la misma situación se repite, y se repite el sufrimiento que le acompaña, es que no hemos aprendido la lección.
Y la vida, que es tan sabia, nos volverá a presentar otra situación similar para que tengamos la ocasión de aprender, por fin, y podamos demostrarlo.
No hemos de aceptar al sufrimiento incondicionalmente, ni integrarlo en nuestra vida, ni hacernos sus amigos, ni ahondar y regodearnos en él.
Hemos de dejarle ir.
Llegará, dejará su huella, le exprimiremos la lección, comprenderemos su sentido, se la agradeceremos –sí, agradecérselo-, y le dejaremos partir hacia lo más lejano, llevándose con él, si es posible, su bilis y su rastro de amargura.
Empeñarse en sufrir –con no sé qué innecesario sentido-, convirtiéndonos en modernos mártires, en plañideras reiterativas, en afligidas víctimas, en almas torturadas, no provoca otra cosa más que alejarnos de nuestro Centro y nuestro Ser, crear una punzante distancia entre Yo y yo, asolar cuanta Autoestima tengamos, teñir de luto el futuro, y arrancarnos el brillo de la vida.
La dureza de la siguiente pregunta requiere una respuesta sincera: ¿Para qué me sirve seguir sufriendo?
¿Por qué me empeño en seguir en ese estado?
¿Soy consciente de que puedo ver de otro modo distinto esto que me provoca el sufrimiento?
¿A quién de mí –a qué parte o qué ego-, le provoca sufrimiento?
¿Quién de mí, –qué parte o qué ego-, se convierte en cómplice del sufrimiento y me mantiene aferrado?
¿Soy consciente de que podría deshacerme del sufrimiento y poner en su lugar música y flores?
Porque el sufrimiento no tiene entidad, no existe.
Es un proceso mental nuestro.
Es un rechazo a la realidad, que no es aceptada porque no se acopla a lo que nosotros quisiéramos.
Sufrir no beneficia en absoluto.
A nadie.
Persistir en ello provoca un grave e innecesario padecimiento, que se puede evitar.
Evitarlo por respeto a ti mismo.
Y solamente depende de ti...
(Francisco de Sales, es el creador de la web http://www.buscandome.es, para personas interesadas en la psicología, la espiritualidad, la vida mejorable, el Autoconocimiento y el Crecimiento Personal)
No creo Francisco que alguien pueda sufrir demasiado... las espaldas se ensanchan siempre un poco más.
Pero sufrir es una elección, a menos que seas una brizna de paja que lleva el viento a su antojo. Si la situación se repite y el sufrimiento se hace presente otra vez, es que has comprado la idea de que no puede ser de otra manera y te aferras a eso, lustrando prolijamente tu sufrimiento porque en definitiva, crees que eres eso y lo has puesto como sinónimo de ti mismo; piensas que si desaparece, por mal que lo estés pasando, desaparecerás también. Y eso atemoriza a cualquiera.
No comparto demasiado esa generalidad de que la vida es sabia y te pondrá a trabajar en lo que no te agrada hasta que aprendas, en cambio, creo que es uno mismo quien se coloca en situaciones desfavorables por elecciones previas, aunque si estoy de acuerdo en poner música y flores para ocupar la mente en algo que me beneficie, brindando al sufrimiento solo el peso que merece... y ni siquiera dándole entidad porque eso es enfocarse en las carencias y así solo se logra un reciclado perenne. También estoy de acuerdo contigo en que evitarlo es posible; sin embargo, el que tiene el cerebro en una prensa no lo ve del mismo modo pues su realidad está distorsionada y allí, o sucumbe, o completa su proceso saliéndose de la trampa
¿Cuál es la fórmula? La que tu elijas y en el momento justo: cuando asúmas que ya estás maduro para dejar de llevar una vida sufriente; lo demás es teoría y te aprisiona del mismo modo que el sufrimiento, solo que huele mejor y nos deja más a gusto. Pero a mi modo de ver, es igualmente falso... si bien raspa menos
Cuando uno está crecido, tiene las suficientes espaldas como para tragarse el orgullo. Aunque tenga razón.
Pero sufrir es una elección, a menos que seas una brizna de paja que lleva el viento a su antojo. Si la situación se repite y el sufrimiento se hace presente otra vez, es que has comprado la idea de que no puede ser de otra manera y te aferras a eso, lustrando prolijamente tu sufrimiento porque en definitiva, crees que eres eso y lo has puesto como sinónimo de ti mismo; piensas que si desaparece, por mal que lo estés pasando, desaparecerás también. Y eso atemoriza a cualquiera. .......
¿Cuál es la fórmula? La que tu elijas y en el momento justo: cuando asúmas que ya estás maduro para dejar de llevar una vida sufriente;
Sí, señor Y habría que estudiar en cada caso por qué nos resistimos a la felicidad; yo creo que la paz y el bienestar es el estado natural cuando no ha sido distorsionado por ideas, prejuicios, aprendizajes dañinos... por eso siempre digo que el principal trabajo es limpiar, desbloquear emociones que nos ensucian la vida.
Pero luego también están las ideas erróneas. Es difícil por ejemplo acceder a un mundo de riqueza cuando tienes prejuicios contra los ricos; hoy justo estaba trabajando sobre una lectura en la que hablaba de un joven que se había enriquecido a una edad muy temprana, luego se había arruinado y había vuelto a hacerse millonario; al contrario, gente que gana la lotería a los pocos años vuelve a ser pobre... es como si cada uno marcase su propio nivel de confort en cada ámbito; un nivel que, aunque racionalmente nos parezca incómodo, es el más coherente con el inconsciente.
Yo sí creo ya que nosotros creamos nuestra vida, pero nuestra parte creadora se nos oculta ante nuestra parte consciente y le echamnos la culpa a la inteligencia de la vida, a vidas anteriores, a la necesidad de aprender.... y sí: realmente tenemos que aprender. Tenemos que aprender a quitarnos de encima lo que no queremos tener para vivir lo más felizmente que podamos.
¿por qué haces tu el problema? el resto solo responde a lo que tu esperas, a lo que proyectas. Si te sientes culpable encontraras culpa, si te sientes responsable encontraras amor., Responsable con el amor cuidando cada detalle, cada movimiento es amor, practíca.
Te amas a ti mismo porque te reconociste.,
Te odias a ti mismo porque no te reconoces.
No puedes sentir algo y no estar recibiendolo, si eres amor es lo que recibiras, tienes miedo por la separación, pero no puedes temer que das y no recibes, es imposible, solo el miedo bloquea lo que deberías estar recibiendo. Pues lo que eres no puede más que expandir más de lo mismo. Amor Cuando una persona ama profundamente a otra , el resto también la ama. Te conviertes en Amor y haces que el resto lo sea como tu, pues son tu propio reflejo. No ataques , no luches , se amor. Todo es amor, entonces tu eres el Amor. Todo Amor. No temas ser amor, no hay nada temible en ello solo tus propias proyecciones.
Cuando inventas siempre falta algo, cuando fluyes eres completo pues estas en el ser, donde todo es completud. Puedes inventar desde el ego al hablar con otro, o puedes fluir desde el Amor al hablar con otro., Puedes inventar desde el ego al amar a otro, o puedes fluir desde el Amor al amar a otro. Todo depende de lo que quieras darte a ti mismo.
Cuando inventas siempre falta algo pues tu no puedes unir lo que crees separado , la dualidad aparece y estas jugando a los puzles, tu inventaste el puzle, intentas que las piezas encajen cuando en realidad no hay nada separado. Tu construyes el puzle y no es más que un juego, pues todo esta ya en la unidad , incluid@ tu.
No creo Francisco que alguien pueda sufrir demasiado... las espaldas se ensanchan siempre un poco más.
Pero sufrir es una elección, a menos que seas una brizna de paja que lleva el viento a su antojo. Si la situación se repite y el sufrimiento se hace presente otra vez, es que has comprado la idea de que no puede ser de otra manera y te aferras a eso, lustrando prolijamente tu sufrimiento porque en definitiva, crees que eres eso y lo has puesto como sinónimo de ti mismo; piensas que si desaparece, por mal que lo estés pasando, desaparecerás también. Y eso atemoriza a cualquiera.
No comparto demasiado esa generalidad de que la vida es sabia y te pondrá a trabajar en lo que no te agrada hasta que aprendas, en cambio, creo que es uno mismo quien se coloca en situaciones desfavorables por elecciones previas, aunque si estoy de acuerdo en poner música y flores para ocupar la mente en algo que me beneficie, brindando al sufrimiento solo el peso que merece... y ni siquiera dándole entidad porque eso es enfocarse en las carencias y así solo se logra un reciclado perenne. También estoy de acuerdo contigo en que evitarlo es posible; sin embargo, el que tiene el cerebro en una prensa no lo ve del mismo modo pues su realidad está distorsionada y allí, o sucumbe, o completa su proceso saliéndose de la trampa
¿Cuál es la fórmula? La que tu elijas y en el momento justo: cuando asúmas que ya estás maduro para dejar de llevar una vida sufriente; lo demás es teoría y te aprisiona del mismo modo que el sufrimiento, solo que huele mejor y nos deja más a gusto. Pero a mi modo de ver, es igualmente falso... si bien raspa menos
Hola, Gustavo. Estoy de acuerdo contigo. Por otra parte, como bien sabes, generalizar en un texto sin saber quién es el lector es muy arriesgado... pero hay que hacerlo. Saludos.
comparto totalmente la respuesta de Gustavo, por lo menos se acerca mucho a mi forma de pensar, también creo que lo que dice Francisco de Sales en su último mensaje es para destacar, ya que uno escribe lo que sabe, cree, experimentó o aprendió y el que lee lo interpreta según sus vivencias. De todas maneras el hecho de poder expresarse libremente y con respeto hacia los demás es valiosísimo. gracias