El Gokai (también llamado Gainen) es un conjunto de principios incorporados a la práctica del Reiki por su fundador; no son de su autoría y hasta fines del siglo pasado se atribuían al emperador Meiji, sin embargo hoy sabemos que existe un uso previo, sino de esta guía, de una muy similar. La misma fue publicada por primera vez en la obra Kenzo No Gebri (Los Principios de la Salud) del Dr. Suzuki Bizan en marzo de 1914.
En todo caso, Mikao Usui comprendió que esos lineamientos eran perfectos para desarrollar su método sobre esta base y así lo hizo, lo que seguramente diferenció al Reiki Usui de una inmensa cantidad de métodos comunes en la época desde un inicio. Estas normas éticas son -por lo general- la parte en que menos se hace hincapié y esto es una gran pena, porque incorporar estos principios a la vida diaria no solo nos dota de un recurso muy importante, sino que establecen un marco de armonía sobre el cual podemos sustentar un proyecto de crecimiento personal con garantía de éxito. Tal es así que muchos reikistas ni siquiera conocen sus títulos de corrido y mucho menos su significado o alcance. Aquí me propongo destacar la importancia de la aplicación de los mismos en la siguiente explicación.
En su idioma original.
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En español. |
Kyo dake wa: |
En el día de hoy:
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| Okolu na |
No te enojes. |
| Shimpai su na |
No te preocupes. |
| Kansha shite |
Sé agradecido. |
| Goo hage me |
Trabaja honradamente. |
| Hitoni shinshetsu ni |
Respeta la vida. |
En el día de hoy...
1) ... no me enojo.
El enojo por un acontecimiento o situación dada es ni más ni menos que un auto sabotaje; es un atentado contra nuestro estado de armonía. En ese momento perdemos el control de nuestra vida y se lo entregamos a una emoción.
Además el enojo da lugar a emociones más dañinas, como por ejemplo el rencor -que no es más que dolor retenido- y este, puede ser somatizado con gran facilidad generando todo tipo de trastornos físicos. A saber, una de los conceptos bíblicos que más recuerdo siempre es "no dejes que se ponga el sol sobre tu enojo", que es lo mismo que decir: no dejes que una emoción negativa persista en el tiempo pues efectivamente terminará provocando un daño al otro... aunque mayor para a tí mismo.
Reconociendo que la mayoría de los enojos responden a una causa egoica, es bastante simple pasar a otra cosa si se cuenta con un mínimo de dominio propio; pero los temas que causan enojo hay que resolverlos sí o sí y no decir con un asentimiento mental "bien, ya está, esto queda en el pasado", porque en el pasado solo quedan los temas resueltos. Una persona que privilegia esta emoción termina siendo una brizna de hierba llevada a cualquier parte por los vientos de la vida. Y hasta es probable que termine enfermándose.
En la vida hay tres cosas que no vuelven atrás: la flecha lanzada, la palabra pronunciada y la oportunidad perdida. Supongo que no andas arrojando flechas, pero si has dicho o hecho algo hiriente por estar enojado... aún te queda la oportunidad de enmendarlo, no la pierdas.
2) ... no me preocupo.
Preocuparse es precisamente eso: pre-ocuparse. En un estado de preocupación se pretende vivir en el futuro, o se proyecta hacia el futuro algo que quizá no llegase a ocurrir nunca sin el concurso de nuestra insistencia.
La preocupación es algo totalmente basado en una especulación ya que por un lado, nadie conoce el final de todos los caminos y por otro, hace que perdamos la oportunidad de vivir en el aquí y ahora, el único momento sobre el cual tenemos control.
Uno se preocupa más por aquello de lo que duda, que de lo que tiene una certeza. Sin embargo, nadie puede afirmar que mañana saldrá el sol por el Este; sí que efectivamente siempre lo ha hecho de ese modo, pero eso no es una certeza. Las dudas, como asimismo el miedo, desaparecen con la información correcta y esa, es una de las maneras efectivas de liberarse de la preocupación. De todas maneras es muy humano sobrevalorar las situaciones complejas y aquí cabe la pregunta: ¿y qué es lo peor que puede ocurrir? Esto no es negar ni subestimar la situación, no hablo de ser un necio, pero generalmente la respuesta a esta simple pregunta nos da la presencia de ánimo para confiar -estado ideal si los hay-, para dejar de ser parte del problema e integrarnos proactivamente en la solución.
Cuando tengo un problema, intento verlo como si yo estuviese sentado sobre una piedra a miles de kilómetros, sin pasión, todo esto antes de quedarme dormido. Lo más probable es que por la mañana haya encontrado una solución, ya que el subconsciente trabajó toda la noche para entregarme el informe cuando vuelvo a pensar en ello. Esas son mis pautas de trabajo pero insisto en que confiar es la clave; si confío en que todo saldrá bien, casi como por arte de magia las cosas se alinean y, si mi creencia es que a pesar de todo lo que he intentado, el resultado será nefasto, ese es un buen momento para preocuparse. No, es broma. Es una buena oportunidad para practicar ser como el agua, que cuando encuentra un obstáculo a su paso lo rodea, o lo pasa por encima. Esa característica, la fluidez, es algo para imitar.
3) ... soy agradecido.
Ser agradecido es una característica de ser amable ... y un refrán dice que ser amable es ser invencible. O sea que la gratitud genuina también implica el desarrollo del poder personal de la manera más suave y natural que exista.
Hay miles de motivos para estar agradecidos en algún momento del día y casi sin proponérselo uno; inclusive si alguien se burlase de mí o aún me insultara, lo primero que consideraría es que para esa persona soy importante, de otro modo no lo hubiese hecho. Y, si para alguien soy importante, ya es motivo suficiente como para estarle agradecido. Luego, si estamos enfocados en lo que tenemos (y no hablo solo de objetos sino de sentimientos, habilidades, dones, capacidades y en general, cosas que no cotizan en bolsa) en lugar de enfocarnos en las carencias, las oportunidades de sentirnos agradecidos sobran :)
4) ... trabajo honradamente.
Dos palabras con su propio peso: la primera indica acción, la segunda, "realizada de la mejor manera en que sé hacerlo".
Honradez y verdad no son sinónimos, es cierto, pero este término implica hacer o decir las cosas de acuerdo a lo mejor que se sabe hacerlo, en virtud del conocimiento adquirido. Desde la buena fe podría decirse, dando el mejor esfuerzo. Un Maestro, hace mucho tiempo me decía: Gustavo, todo lo que hagas y sea para quien fuese, hazlo como si el destinatario fuese Dios, así todo lo que hagas va a tener un sello distintivo ya que habrás podido ver a Dios en cada criatura.
Por esto, aunque luego pueda mejorarse, un trabajo honesto es algo hecho a consciencia, teniendo en cuenta a quien lo recibe; grato no solo para este sino para quien lo realiza. La contracara de esto, es realizar una actividad que por más empeño que pongamos de nuestra parte, no llega a satisfacernos; allí solo esperaremos que las agujas del reloj marchen más rápido y no estaremos comprometidos para nada. Porque un trabajo honesto es uno con el que se ha asumido un compromiso y, a propósito de esto, te cuento una breve fábula para ilustrarlo mejor:
Cierto día, un hombre paseaba por una calle y vio a unos canteros trabajando. Le preguntó al primer cantero:
_ ¿qué haces?
_ Labro la piedra señor... -le contestó. El hombre siguió su paso y al encontrar a un segundo cantero volvió a formular la misma pregunta. Este obrero alzó la mirada y le dijo:
_ Me gano la vida...
Y así, cuando llegó al tercer cantero -que estaba haciendo idéntica labor que sus colegas-, nuevamente le preguntó que era lo que hacía. En esta oportunidad, el tercer cantero le miro sonriendo y respondió:
_ ¡Construyo una catedral!
Este último obrero respondió tan honradamente como los demás, pero además, entendía mejor que los otros que él mismo era parte de lo que anhelaba.
5) ... respeto la vida.
Quizá hayas leído este principio enunciado de muchas maneras diferentes, pero lo esencial es esto, porque la mayoría de las veces lo más simple tiene un significado abarcativo y profundo.
Quien tiene respeto por la vida entiende el concepto de que esta se manifiesta en multitud de formas y que todas ellas, sin excepción, son tan importantes como la propia. Por ejemplo e hilando fino, una especie animal que se extingue (o un vegetal que alimentaba a esta especie) da como resultado un nicho vacío. Pero, resulta ser que en su ecosistema, este nicho está relacionado con toda una cadena en el ciclo biológico. Haciendo un juego de palabras, origina una reacción en cadena, pero qué dudas caben que se trata de una cadena de pérdidas y, que llevado al extremo, nos habla de una catástrofe que pudo haberse evitado.
Ya en el día a día, un hombre negro, un blanco, un religioso, un ateo, un pobre o un rico, etc., antes que ser cualquiera de estas etiquetas diferenciales del ego son, en primera instancia, seres humanos y merecen por ello absoluto respeto como personas que somos. Esto se extiende desde ya a todos los seres vivos, ya que quien desarrolla respeto por la vida no maltrataría a un animal ni dañaría a una planta
La aplicación y alcance de estos principios podría extenderse sin duda muchísimo más y seguramente, con poco que medites sobre ellos se te ocurrirán millares de ideas; yo solo te doy unas pautas para que entiendas su importancia. Pero para concluir mi parte, quisiera dejarte una fábula; la misma implica que para respetar la vida, es necesario un trabajo consciente, contínuo y dedicado.
Los dos lobos.
Cuenta una leyenda atribuída a los nativos norteamericanos del pueblo Hopi, que en una oportunidad en que el viejo jefe se acercó a la hoguera nocturna para dar curso a sus pensamientos, uno de sus nietos interrumpió su contemplación de las llamas danzando en la noche. Le tomó de la mano y le preguntó:
__ ¿en qué piensas abuelo...?
El anciano acarició el rostro del pequeño y le dijo:
__ Pensaba en que dentro de mi corazón conviven dos lobos en eterno combate. Uno es blanco y representa los buenos pensamientos que engendrarán buenas obras; el otro es oscuro y es pura maldad, pero ambos son igualmente poderosos...
__ Y dime abuelo... ¿cuál de los dos ganará entonces la batalla...?
Y el viejo jefe le contestó:
__ Aquel que yo alimente.
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