Foro de Reiki. Participa en el foro. Reiki estar bien. Todo sobre Reiki. Tratamientos, cursos y meditaciones en Madrid.
Bienvenido, Invitado.
Por favor accede o regístrate.

Inicio Sanación y Salud: reiki para sanar y sentirse bien email
Foro de Reiki Maestro de Reiki: John Curtin
Qué es ReikiTratamientos de ReikiCursos de ReikiDocumentacion sobre ReikiMeditaciones en MadridForo
Conoce Reiki Curriculum de Maestro de Reiki John Curtin
Foro de Reiki Contacto
Videos Recomendados sobre Reiki y Crecimiento Personal por la Fundacion Sauce
Presentación sobre la Federación Española de Reiki
Recopilacion de Entrevistas sobre el Reiki: Un resumen de entrevistas a alumnos sobre los beneficios de Reiki

Federación Española de Reiki

Cursos de Reiki en Hospitales
Boletin informativo
Te informamos de las actualizaciones
¡MP3 de regalo!

Charla informativa sobre
Reiki
Todos los miércoles
Talleres de Risoterapia
Taller de Todo Amor

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Taller de Técnicas Energéticas
Alquimia8 la tienda feliz
Acceso al Foro
Nombre de Usuario: Registrarse
Contraseña:     ¿Olvidaste la contraseña?

El Foro de Reiki y Crecimiento Personal de habla Hispana más grande del mundo    FOROS DE REIKI    Foro de Reiki Abierto  ›  Incio de una discusión Moderadores: John
Miembros Navegando
No hay miembros conectados y 7 Invitados

Incio de una discusión  ( 5,015 visualizaciones) Imprimir
3 Paginas « 1 2 3 Todo Recomendar Post
Sonia
Agosto 26, 2004, 8:18am Denunciar al Moderador

Madrid, España
Forero estrella
Posts: 1,601
Ubicación: Madrid (España)
Vuelvo a repetir el mismo concepto, una cosa es aceptar al otro tal y como es y otra aguantarle.


Oh, Gran Espíritu, apártame de juzgar o criticar a otro, mientras no haya caminado en sus mocasines durante dos semanas.
En el foro Fuera de línea
Sitio Mensaje Privado Respuesta: 40 - 57
MONTSE
Agosto 26, 2004, 1:47pm Denunciar al Moderador
Invitado
Ya lo voy viendo claro,

Estoy con Azahara y con Sonia en que una cosa es perdonar y otra aguantar, claro que en mi caso es complicadillo porque hay otra persona por medio (mi marido) que cree que si perdono ya vuelvo a estar dispuesta a aguantar y lo difícil es hacerle ver que no es lo mismo (no me gusta Alejandro Sanz pero tiene razón)...

Por eso comentaba el tema de si poner límites es un don, a mí me está creando problemas, porque para evitar conflictos siempre acabo cediendo y la gente que tengo alrededor no está acostumbrada a que yo diga hasta aquí hemos llegado.

Pero también es cierto es que poner esos límites me hace sentir bién, aunque me esté generando un conflicto familiar.

También tenéis razón en que quien no perdona sufre doblemente, yo llevo unos días hecha un asco, sin ganas de nada, apática perdida y seguro que ellos están tan panchos.

Gracias por lo libros, voy a atacarlos.

Besos mil,
Montse



Lo que pasa es que en caliente es muy difícil no estar a la defensiva, y creo que eso nos pasa a todos.



En el foro
Correo Respuesta: 41 - 57
Rita
Agosto 26, 2004, 3:36pm Denunciar al Moderador

Haciendo novillos..
Forero estrella
Posts: 459
Pablin, al hilo de desarrollar un don o verse repitiendo el mismo horror con que nos educaron, he aqui una historia para reflexionar:


Dos hermanos (desconozco su autor)

Eran dos hermanos criados en el mismo hogar, cercanos entre ellos,
pero muy distintos el uno del otro.

Habían compartido la dura experiencia de crecer junto a un padre
alcohólico, autoritario, irresponsable, que estuvo varias veces en
la cárcel por creer vivir bajo su propia jurisdicción.

El hermano mayor se convirtió en alcohólico, dejó la escuela y se
casó.

Frecuentemente maltrataba a su familia, apenas trabajaba y en repetidas
ocasiones tenía problemas con la policía.

Cuando en una ocasión le preguntaron porqué actuaba de esa manera, contestó:

  - Con un padre y una infancia como la que tuve, ¿cómo hubiera podido
  ser distinto?

El hermano menor, a pesar de los problemas y dificultades, nunca dejó de
estudiar, se casó y se convirtió en un atento esposo y en un buen padre.

Era también un empresario exitoso que aportaba mucho a su comunidad.

Un día, en una entrevista, le preguntaron a qué atribuía el éxito que
en su vida había tenido, y respondió:

  - Con un padre y una infancia así, ¿cómo hubiera podido ser distinto?

¿Cuáles son tus herencias y cómo has decidido usarlas?
En el foro
Mensaje Privado Respuesta: 42 - 57
Aprende Reiki por Internet
KAT
Agosto 26, 2004, 3:52pm Denunciar al Moderador
Invitado
Rita, me gusta ese cuento de los hermanos.

Yo creo que somos nosotros mismos quienes decidimos quienes y cómo queremos ser, a parte de alguna herencia, pero podemos modificar cualquier tipo de carácter, actitud o forma de pensar... es fácil echar la culpa a "soy así porque ..."

Yo estoy en el mejor camino de hacer nada cómo mis padres lo esperaban o como lo hubieran hecho ellos... pero soy feliz, he encontrado a mi propia familia aquí, e intento siempre actuar de la forma de ser mejor persona mañana...

En el foro
Correo Respuesta: 43 - 57
Rita
Agosto 26, 2004, 4:28pm Denunciar al Moderador

Haciendo novillos..
Forero estrella
Posts: 459
Pos si, esta genial!

Te diré que yo tengo un ejemplo muy cercano de una historia de dos hermanos, ocurrió en mi propia familia. Mi padre tiene un único hermano, ambos vivieron en un hogar humilde, roto por el abandono del padre, sus infancias fueron muy dificiles, su madre cuidó de ellos con mucho sacrificio y limitaciones, pero la muerte se la llevó muy pronto, a los 45 años. Quedaron ellos jóvenes y cada uno decidió hacer su vida como mejor le pareció, de acuerdo al legado obtenido en el seno de la familia. Mi tío llevó una vida un tanto disoluta, sin mayores responsabilidades, pese a haber engendrado la nada despreciable suma de 16 hijos. Nunca estudió, se dedicó a la carpinteria y a cualquier oficio eventual para lograr unas monedas y sobrevivir como fuera, mientras mariposeó con cuanta falda le pasó por delante, y al decir de mi padre que no desea hablar demasiado de él, ha sido muy sinvergüenza, lo  más fuerte que conozco es que mi padre tuvo que criar a una de sus hijas (la mayor de todos) como si fuera propia, porque él la abandonó (igual que su padre eh?).
Mi padre en cambio, desde muy joven decidió estudiar, lo primero que hizo fue vivir en un país extranjero y aprender el inglés y temas administrativos. Regresó al país y empezó a trabajar, y con los años a ascender, más tarde hizo una familia estable con 3 hijos (yo la sandwich ), actualmente llevan 43 años de matrimonio, nunca dejó de procurarse el sustento, su voluntad y responsabilidad familiar ha sido de hierro, hizo dos carreras universitarias estando nosotros chicos, pero sólo culminó una, tras ello empezó a ocupar cargos gerenciales hasta su jubilación. Hoy, sigue dando la vara, la última noticia que me dio la semana pasada, es que se va a montar un negocio en un local que tenemos en casa (él vive en Venezuela), olvida las canas que pueblan su anciana cabellera, no puede estar tranquilo, aunque sus 3 hijos ya todos se han casado y marchado, él sigue luchando por mantener a mi madre, a los gatos, a los sobrinos y a todo aquél que quiera un hogar alli.. hemos tenido familiares y amigos, palomas y perritos viviendo en casa bajo su ala protectora jaja por si fuera poco ha costeado medicinas y tratamientos a amigos y familiares, ha costeado la vida incluso cuando alguno ha caído en bancarrota, al hijo de mi madrina le costeó la carrera universitaria entera ¿no es genial? ¡estoy tan orgullosa de haber sido su hija! lo amo con locura, igual que a mi madre, una madraza también en todas las de la ley, de la que escribiria un libro entero.
Igual por esto me entristece leer vuestros mensajes, no tengo experiencia en ello, me apena no poder dar ni un buen consejo puesto que los mismos, luego me parecen absurdos, vengo de un hogar feliz, de padres normales, con virtudes y defectos (y cuantos!), he crecido normal, hace muchos años, muchos, siendo una jovencita empecé a verlos como personas normales, no como dioses perfectos, admito sus errores, sus defectos, todas mis limitaciones son fruto únicamente de mi errónea percepción, nunca culpa de ellos, ellos han hecho todo lo que buenamente han podido, con el entendimiento que tenían, y lo han hecho de perlas, soy una persona muy sana, la máxima preocupación de mi vida no estriba en procurarme el sustento o ascender en una profesión, ni siquiera tener hijos y últimamente ni siquiera residir fijo en algún lugar..., mi búsqueda son las verdades eternas del espiritu, la razón de la existencia, despertar la conciencia dormida, remover las mentes anquilosadas en antiguos e inoperantes esquemas, aprender recursos de autoayuda y autosanación, enseñar, reir, unir conciencias..
Y bueno, que lo dejo hasta aqui porque ya me he pasado tres pueblos..ja!
Besugos
Rita





En el foro
Mensaje Privado Respuesta: 44 - 57
Antonio_sanchez
Agosto 26, 2004, 5:40pm Denunciar al Moderador
Invitado
John tienes razon!
Hacer una mandala funciona para quitarse patrones negativos que tenemos en la mente.Ademas el universo se encarga de todo lo demas.
En el foro
Correo Respuesta: 45 - 57
Shaila
Agosto 26, 2004, 6:06pm Denunciar al Moderador
Invitado
Pablo... Como dice Sonia aceptarla no implica tener que tragar con todo. Tu madre es como es, y ya está. A ti te gustaría que fuera de otra forma, pero no lo es y tampoco tiene por qué cambiar. Creo que aceptarla es no pedirle que sea cómo no es, pero no quiere decir que tengas que hacer lo que a ella le de la gana.

Y si me preguntas cómo se hace pues no sé qué decirte. He cambiado tanto en los últimos meses que ya no sé ni cómo está pasando todo. Sólo sé que mi vida está cambiando, que yo estoy cambiando. Lo que sí te puedo asegurar es que después de perdonar me siento más ligera, más libre y más feliz.

Un abrazo,
Shaila



En el foro
Correo Respuesta: 46 - 57
Sonia
Agosto 26, 2004, 6:15pm Denunciar al Moderador

Madrid, España
Forero estrella
Posts: 1,601
Ubicación: Madrid (España)
Lo que trae el perdón: la alegría de unos zapatos rojos.

Cuando hice mi página quise poner una sección llamada "Gracias" para dar las gracias a tantas y tantas personas que me han ayudado en la vida de alguna manera. Imposible poner a todas así que sólo he puesto unas cuantas y al final un gracias a los anónimos que no he mencionado.

Di las gracias a mi madre, a mi abuela, a unos, a otras... pero no encontraba un gracias para mi padre pues pensaba que sólo había aportado sufrimiento a mi vida.

El conflicto con mi padre me ha costado un montón de años de leer libros de autoayuda, acudir a una psicóloga, hacer terapia regresiva con una compañera porque era incapaz de hacerlo con un hombre y más adelante con mi profesor cuando ya había superado ciertas cosas, hacer un taller de Louise L. Hay... hasta que al final comprendí que mi padre hizo lo que pudo por mí y si no me dio más amor fue porque no sabía dármelo.

Como veis el pasar por el sufrimiento y tener que acudir a distintas técnicas para ayudarme a mí misma me ha servido para que ahora pueda ser una buena terapeuta lo cual ya es para agradecer ¿no?

La cuestión es que gracias a ese caminar un día pude poner un "gracias" a mi padre en la página. Le doy las gracias por unos zapatos rojos. A mí siempre me han gustado los zapatos rojos aunque no sabía muy bien por qué y un día también comprendí.

Debía tener yo unos 5 años y estaba en el colegio donde mi padre nos había metido internas a mis hermanas y a mí cuando murió mi madre (murió cuando yo tenía 2 años y yo entré al cole con 4). Un fin de semana que mi padre fue a vernos llevaba dos cajas de zapatos, en una habia unos zapatos de charol negros tipo "Merceditas" y en la otra unos zapatos rojos que a mí me parecieron preciosísimos y que fue los que elegí. Ignoro si yo necesitaba los zapatos por algún motivo especial pero sé que a mis hermanas no les había llevado, sólo a mí. No sé, ahora que os cuento esto lo veo todavía más especial porque yo por esa época llevaba unas botas espantosas ya que tenía los pies planos y necesitaba plantillas. Fue algo tan especial para mí que creo que de ahí me viene mi gusto por los zapatos rojos.

Ahora pienso en mi padre con amor y si algún día me enfado con él sólo tengo que recordar los zapatos rojos y me olvido de todo el daño que me ha hecho debido a su ignorancia y su falta de amor hacia sí mismo. Y agradezco haber tenido ese padre porque gracias a su forma de ser hoy puedo ayudar a otras personas que han vivido el dolor igual que yo lo viví.

Y otro día os seguiré contando cosas de cómo ha cambiado mi vida desde el momento en que "elegí" ver también lo bueno en mi padre en vez de ver sólo lo malo.


Oh, Gran Espíritu, apártame de juzgar o criticar a otro, mientras no haya caminado en sus mocasines durante dos semanas.
En el foro Fuera de línea
Sitio Mensaje Privado Respuesta: 47 - 57
Pablo
Agosto 27, 2004, 1:57am Denunciar al Moderador

Forero estrella
Posts: 1,614
Ubicación: España
Citado de Rita, publicado Agosto 26, 2004, 3:36pm a las aquí
¿Cuáles son tus herencias y cómo has decidido usarlas?


Buf ... no se que responder Rita, que la historia está bien, en fin ...

Ah .. lo que mas me gustó es que me llamaras Pablin .. jejeje


Saludos,



Dijo el perro al hueso: "Si tú estás duro, yo tengo tiempo" (Anónimo)
En el foro Fuera de línea
Mensaje Privado Respuesta: 48 - 57
Aprende Reiki por Internet
Pablo
Agosto 27, 2004, 2:00am Denunciar al Moderador

Forero estrella
Posts: 1,614
Ubicación: España
Citado de Rita, publicado Agosto 26, 2004, 4:28pm a las aquí
Y bueno, que lo dejo hasta aqui porque ya me he pasado tres pueblos..ja!


Que bonito lo que cuentas Rita, felicidades por la gran familia que tienes!



Saludos,



Dijo el perro al hueso: "Si tú estás duro, yo tengo tiempo" (Anónimo)
En el foro Fuera de línea
Mensaje Privado Respuesta: 49 - 57
Pablo
Agosto 27, 2004, 2:02am Denunciar al Moderador

Forero estrella
Posts: 1,614
Ubicación: España
Citado de Sonia, publicado Agosto 26, 2004, 8:56am a las aquí
Vuelvo a repetir el mismo concepto, una cosa es aceptar al otro tal y como es y otra aguantarle.


Ya, ya .. pero es que tampoco la acepto tal y como es ... no es una buena persona. Ala .. venga .. ahora los palos



Saludos,



Dijo el perro al hueso: "Si tú estás duro, yo tengo tiempo" (Anónimo)
En el foro Fuera de línea
Mensaje Privado Respuesta: 50 - 57
Pablo
Agosto 27, 2004, 2:03am Denunciar al Moderador

Forero estrella
Posts: 1,614
Ubicación: España
Citado de Shaila, publicado Agosto 26, 2004, 6:06pm a las aquí
Creo que aceptarla es no pedirle que sea cómo no es


Leñe .. entonces ¿como se hace?

Sonia .. vaya con los zapatos rojos! parece una historia de pelicula



Saludos,



Dijo el perro al hueso: "Si tú estás duro, yo tengo tiempo" (Anónimo)
En el foro Fuera de línea
Mensaje Privado Respuesta: 51 - 57
Sonia
Agosto 27, 2004, 8:26am Denunciar al Moderador

Madrid, España
Forero estrella
Posts: 1,601
Ubicación: Madrid (España)
Pablo, es que mi vida desde que nací más que una película es un culebrón, en cuanto me ponga a escribirla me forro, sobre todo si lo hago por capítulos. Como digo yo mi vida es Falcon Crest pero en pobre y tengo intrigadísimas a mis amistades y compañeras de trabajo con lo que pasará a continuación.


Oh, Gran Espíritu, apártame de juzgar o criticar a otro, mientras no haya caminado en sus mocasines durante dos semanas.
En el foro Fuera de línea
Sitio Mensaje Privado Respuesta: 52 - 57
Pablo
Agosto 27, 2004, 9:11am Denunciar al Moderador

Forero estrella
Posts: 1,614
Ubicación: España
No lo dudo lo mas minimo 


Saludos,



Dijo el perro al hueso: "Si tú estás duro, yo tengo tiempo" (Anónimo)
En el foro Fuera de línea
Mensaje Privado Respuesta: 53 - 57
auro
Septiembre 7, 2004, 3:05pm Denunciar al Moderador
Invitado
Ay que ver, las madres!
En fin, Evita, yo paso temporadas que estoy estresadita y ver a mi madre me agota aún más. Y después tengo otras épocas que echo de menos su amor de madre y entonces hago por ir a estar con ella.
Siempre que pasa un tiempo largo "vuelvo al redil". Pero eso sí, no me obligo a fijar una cadencia de visitas.
En fin, que cada uno tenemos nuestra situación familiar, pero... por dios! tampoco te impongas penitencia!!!
Que como dices, hay que cuidarse y quererse a uno mismo antes que nada. Para poder querer.

Y te lo digo con muuucho cariño, por supuesto!
Un besazo evoncia!
Auro

En el foro
Correo Respuesta: 54 - 57
Aprende Reiki por Internet
auro
Septiembre 7, 2004, 3:17pm Denunciar al Moderador
Invitado
Bueeeno.
Voy a poner aquí este relato corto que saqué de una página web, de un concurso de relatos madre-hija y éste me emocionó especialmente. Para todos y en especial para Evita (guapa!!!).


TU REFLEJO
Eva Castillo
Algunas de tus arrugas son de tristeza, pero la mayoría son marcas de ruta. Las recorro con mis dedos y me doy cuenta de que me perdí muchas risas contigo. Tus ojos ya no tienen el brillo que recuerdo de niña y tu reflejo en el cristal es muy distinto al de aquellos primeros años en que corría a refugiarme de cualquier susto en tu regazo.
La imagen que devuelve el espejo aún me parece joven. En la mirada hay recuerdos de las fiestas de madrugada de la juventud, de las cafeterías y los restaurantes de la madurez y los talleres de gimnasia, cocina y salud de la tercera edad. En el espejo, tú eres una mujer a medias, secuestrada por el laberinto de un matrimonio en el que nunca encontraste la salida. Siempre te quejas de estar vacía y nunca aparece el relleno adecuado, ni siquiera sabes si es una persona, una animal o un objeto.
A veces te olvidas de cosas, ya no te acuerdas tanto de lo que pasó ayer y, en cambio, la infancia parece más cercana que nunca. Aquellos paseos por los jardines de la vieja casa aferrada a una mano protectora y cariñosa, una mano femenina, porque los hombres se alejaban siempre a sabiendas, defendiendo su hombría, como si acariciar a una niña fuera de débiles.
De vez en cuando, también guardas la sartén en la nevera o la mantequilla en el horno y te sorprendes mirándote al espejo y preguntándote el porqué de tus frustraciones. Los estudios que no acabaste, los sentimientos que sacrificaste por arropar cada noche a tus hijos... Y en el espejo en cada arruga aparecen los reproches de las niñas porque las agobias, las proteges, porque no duermes por la noche hasta que oyes la llave girar en la puerta, porque les repites hasta la saciedad que disfruten, que viajen, que aprendan, que no se aten a un hombre, que sean independientes, que se dediquen a sus hijos pero que no se olviden de ellas mismas...
Ahora, delante del espejo, toco las mismas arrugas que un día tú acariciaste delante de este mismo espejo. Soy yo también vieja, mamá, ahora me olvido cada vez más de las cosas pequeñas y recuerdo tus consejos que no cumplí. Me doy cuenta de que tú siempre fuiste mi futuro reflejo, la que me adelantaba todo lo que me iba a pasar a medida que los años pasaran, la que me advertía cómo adaptarme al paso del tiempo. Ahora, que ya soy como tú cuando nos dejaste, ahora, aún te echo más de menos.

En el foro
Correo Respuesta: 55 - 57
Rita
Octubre 14, 2004, 3:19pm Denunciar al Moderador

Haciendo novillos..
Forero estrella
Posts: 459
Lo encontré!! un poco tarde pero bueno... es la introducción del libro que adjunté (Norwood), acá va:

INTRODUCCION

¿Por qué a mi? ¿por qué esto? ¿por qué ahora? ¿quién de nosotros no se ha visto impulsado, en tiempos difíciles, a exigir respuestas a estas preguntas. Analizamos nuestro corazón, interpelamos a la vida, despotricamos contra Dios, protestamos ante quien quiera escucharnos. Y las respuestas que obtenemos, vagos paliativos generalizados que no se aproximan en absoluto a nuestro dolor y nuestra frustración personal, suenan vacuas, impersonales y hasta enfurecedoras.
"el tiempo lo cura todo"
"ahora estás alterado, pero ya lo superaras"
"es la voluntad de Dios y hay que aceptarla"
"es el destino"
"son cosas que pasan"
Tal vez el consejo más difícil de seguir, cuando nos abruma una dificultad es: "trata de no pensar mucho en eso. Pensando en ello no consigues sentirte sino peor"
Palabras ofrecidas por amigos bienintencionados, inermes ante nuestra aflicción, que nos dejan varados e inquietos en los bajíos de lo que ha salido mal, muy mal. Nos arrastramos con fatiga por los dolorosos detalles de nuestra vida hasta que, al fin, acabamos por descubrir que el tiempo cura muchas cosas, después de todo, aunque el dolor y el sufrimiento nos hayan dejado profundas e indelebles huellas en el corazón.
Aún así, las preguntas que una vez formulamos, en silencio o a gritos, permanecen sin respuesta. Cuando llegan momentos más felices se esfuma nuestra necesidad de respuesta... hasta que volvemos a enfrentarnos a la adversidad...
¿por qué a mí? ¿por qué esto? ¿por qué ahora? Como terapeuta, oía estas preguntas con frecuencia y cavilaba sobre el carácter de los problemas que tenían mis clientes y la oportunidad en que se presentaban. Muchas veces yo misma he formulado esas preguntas, en el curso de una vida que ha tenido su cuota de dificultades. Pero cuando mis propios problemas pesaban mucho, mis emociones me impedían investigar objetivamente preguntas que, en verdad, eran muy profundas y tenían implicancias enormes, y cuando la vida era buena me sentía demasiado satisfecha como para tomarme el trabajo.
Buena parecía la vida, por cierto, tras la publicación de mi primer libro: Las mujeres que aman demasiado. Estaba casada con un hombre inteligente y triunfador, que apoyaba mi trabajo.
Ejercía con éxito mi profesión de psicoterapeuta, era la autora de un libro muy vendido y una autoridad internacional sobre la adicción a las relaciones. Había sido capaz de tomar todo el dolor de años de fracasos con los hombres y el amor y, con la ayuda de un programa espiritual, pude rescatar la sabiduría que me salvó la vida. Estaba ayudando a las mujeres de todas partes a hacer otro tanto por sí mismas. Era una época de gratitud por mi propia recuperación y de orgullo por lo que estaba logrando en el mundo. Pero ese estado no duraría mucho tiempo más.
Un día, en el otoño de 1986, cuando regresaba en avión de California, tras una conferencia, entablé una conversación casual con la mujer sentada a mi lado. Mientras charlábamos, súbitamente me miró con atención.
- ¿qué edad tiene usted? - preguntó con voz distinta.
- En julio voy a cumplir cuarenta y dos - respondí
Ella asintió con lentos movimientos de cabeza, sin dejar de mirarme atentamente.
- En el año próximo cambiará toda su vida - me informó, solemne.
Eso me divirtió.
- No, no, usted no comprende. Ya ha cambiado - le dije -. Todo me fue siempre muy difícil, pero ahora todo es perfecto. - Sonriente, le conté lo lejos que había llegado en unos pocos años -. Ahora tengo un esposo buenísimo y estoy triunfando de verdad, por primera vez en mi vida. Todo es absolutamente perfecto - repetí con orgullo.
- Todo eso va a cambiar - replicó ella - . Todo se irá -. Y agregó, a modo de explicación: Tengo un don ¿sabe usted? Veo cosas.
En ese momento llegó una azafata con la cena y la conversación jamás volvió al tema de mi futuro. pero resultó que ella tenía toda la razón.
Por abril yo estaba en trámites de divorcio, ya no trabajaba como terapeuta y, si bien no lo sabía aún, estaba gravemente enferma y me moría lentamente.
El divorcio fue idea mía: por entonces mi única explicación fue que el matrimonio ya no era honesto para mí. Me descubría fingiendo en todo momento ser la persona feliz que me creía obligada a ser. Cada día que mantuviera esa comedia significaba vivir una mentira y eso debía cesar. Pero interrumpirlo ¿no era defraudar a todas las mujeres que leían mis libros y me creían feliz por siempre jamás con un buen hombre, después de haberme recuperado de mi adicción a las relaciones? Sentí que había fallado a mis lectoras.
Abandonar la carrera también fue idea mía. Después de haberla amado profundamente durante años, la pasión había desaparecido por completo; ese era otro aspecto de mi vida que ya no era honesto. Mi visión de la realidad cambiaba en forma radical; había verdades más profundas que deseaba buscar, verdades que me estaban llevando mucho más allá de la práctica de la terapia.
Lo de morir..., bueno supongo que. en cierto modo, también fue idea mía. Desde hacía  varios meses, mi cuerpo luchaba contra una furiosa infección que, sin causarme grandes dolores, me debilitaba mucho. Yo me decía que ese decaimiento se debía a una gripe rebelde y que no valía la pena consultar al médico. Aunque a veces me costaba atravesar una habitación, es obvio que no deseaba enterarme de lo enferma que estaba. Tal vez pensaba en mi subconsciente que, si moría, mis lectoras defraudadas podrían perdonarme.
Cuando terminé mi segundo libro, que contenía mis palabras finales sobre la adicción a las relaciones, consideré que había hecho por mis lectoras todo lo posible. Ya bastante dolorida, me interné en el hospital. Por entonces mi amiga más íntima había desaparecido de mi vida y mis hijos ya no vivían conmigo. Como no encontraba consuelo en ninguna parte, no hablé de mi estado con nadie. No sentía el menor miedo a la muerte; sólo muchísimo cansancio, demasiado para continuar. Estaba sola y quería acabar.
A la mañana siguiente, mientras me llevaban al quirófano, me concentré en esas pocas personas que aún no había podido perdonar y bendecir del todo. Me esforcé por hacerlo, pero eso tampoco era del todo honesto; me encontraba demasiado débil y cansada para mentir, aunque fuera ante mí misma. Por eso, profundamente desilusionada de mí misma y de mi vida, me deslicé en la anestesia.
Mi desencanto fue aún mayor cuando desperté, después de la operación. Mi primer pensamiento fue: "¡oh, no! Todavía estoy aquí. ¿Y que voy a hacer en los próximos cuarenta y dos años?". Más tarde el anestesista me informó, con alegría, que todas las enfermeras del quirófano habían leído mis libros y rezaron para que todo saliera bien; entonces pensé, desagradecida: "¿por qué tuvieron que entrometerse?". Toda una vida había llegado a su fin. ¿por qué pues no se me permitía partir?.
Lo más duro era, quizá, la sensación de estar formulando mis preguntas a un vacío. En los siete años anteriores había practicado un programa de recuperación de la adicción a las relaciones, basado en los mismos principios utilizados por los miembros de Alcohólicos Anónimos y experimenté una y otra vez el consuelo y la guía de un Poder Superior. Ahora era como si una puerta se hubiera cerrado, dejándome al otro lado sin nada que me guiara, salvo esa misma exigencia incómoda de honestidad personal que ya me había costado la mayor parte de mi identidad. Me sentía, alternativamente, tratada como juguete, abandonada y traicionada; no comprendía aún que Dios es siempre incognoscible y que, según nos acercamos a Él, se va alejando, y nos incita a subir más y más, en tanto buscamos y tratamos de seguirlo.
A mi convalecencia siguió un período de seis años que, al fin de cuentas, serían de aislamiento y reflexión. Al principio andaba a tontas y a locas, trataba de hallar algo que hacer, algo que diera a mi vida sentido y finalidad. Pero todos mis planes se frustraban, grandes o pequeños. Los días se estiraban, largos y vacíos, y me acosaban los remordimientos por mi inactividad.
Lo único que me interesaba era leer libros sobre temas esotéricos, en los que hasta entonces nunca había pensado siquiera: astrología, quiromancia, tarot y curaciones. Siempre había creído en la reencarnación, pero ahora buscaba una comprensión más profunda de los conceptos espirituales correspondientes. Mi casa comenzó a llenarse de libros sobre: el aura humana, los diversos planos del campo energético humano, los cuerpos sutiles que impregnan el cuerpo físico, los chakras o torbellinos de energía que alimentan estos cuerpos sutiles, las formas de pensamiento, la curación psíquica, el proceso de morir, etc.
Me descubrí sedienta de las obras profundamente esotéricas de Alice Baley, una teósofa que sirvió como amanuense o canal para un maestro tibetano, desde principios de la década de 1920 hasta los años cincuenta. Mi primer contacto con estas escrituras fue el Tratado del Fuego Cósmico, especialmente inescrutable, con el que tropecé en la sección de Religión de la biblioteca pública. Aunque el libro me resultó casi incomprensible, experimenté la mayor confianza en este Maestro de la Sabiduría, conocido simplemente como El Tibetano, y comencé a estudiar los más de 20 volúmenes que había dictado a Bailey. Descubrí que mis jornadas vacías se iban llenando, a medida que me sumergía en esos estudios que me alimentaban como ninguna otra cosa habría podido hacerlo.
Durante ese período sentí la necesidad de protegerme de influencias exteriores. La soledad se me hizo tan necesaria como el aire. Tras haber vivido diez años sin televisor, empecé a evitar también la radio, las revistas y los diarios, aislándome hasta donde era posible de las distorsiones y los conceptos errados que constituyen nuestra visión cultural compartida de la realidad. Evitaba con asiduidad todo lo que pudiera distraerme: los hombres, las fiestas, las reuniones sociales, el alcohol, la cafeína y el azúcar.
Mis dos hijos, ya adultos, se mostraban solidarios e interesados por los temas que ahora me consumían. Y gradualmente fueron apareciendo, una a una, mujeres que estaban dedicadas a búsquedas compatibles con las mías. Como refugiadas de una tierra lejana, descubrimos que compartíamos un mismo lenguaje y una misma perspectiva; así floreció un puñado de ricas amistades.
A veces, cuando describo este período de aislamiento y reflexión, la gente reacciona con envidia, ya que imaginan que debió ser un idilio apacible y bienaventurado. En realidad se parecía más a una tortura diaria. Me quedaba quieta y evitaba las distracciones a las que suelen recurrir las personas de esta cultura, porque no tenía alternativa. Ninguna de esas distracciones me daban ya resultado. Por la resaca que me dejaban, su empleo era demasiado caro. Aún así, sobre todo en los primeros años, vivía sin sosiego, preocupada, consumida por la necesidad de saber a dónde iba (si acaso tenía rumbo) y cuál era mi finalidad (si acaso existía). Aún no me daba cuenta de que por fin disponía de tiempo, desapego, objetividad y motivación para explorar la naturaleza, la oportunidad y el propósito de la adversidad. Estaba en libertad de investigar lo que he llegado a denominar el "¿POR QUE?", escondido detrás del "¿por qué?".
Hoy comprendo que mis estudios en el reino de lo esotérico son resultado directo de mi trabajo en el campo de las adicciones. Yo había dedicado muchos años a explorar a fondo la adicción a las relaciones y su recuperación, rastreando sus orígenes a malos patrones de vinculación, por lo general aprendidos durante el crecimiento dentro de una familia disfuncional. Estos patrones se acarreaban hasta la vida adulta y se repetían inconscientemente en parejas que permitieran representar de nuevo los viejos dramas experimentados en la infancia.
Pero ahora deseaba saber por qué esas mujeres (y esos hombres) habían nacido en una familia disfuncional. ¿por qué un bebé nace en un ambiente saludable y óptimo, mientras que otro viene a la vida enfrentando condiciones que no pueden dejar de traumatizarlo? ¿por qué las condiciones de vida (la calidad de nuestros padres, la salud, la inteligencia, la situación económica) se reparten de modo tan poco equitativo? ¿somos víctimas fortuitas de una Loca Cabalgata Universal? ¿o tenemos destinos que, de algún modo ordenado, se ajustan a un Plan general? Y si tal es nuestro destino, ¿cómo podemos intuir su dirección y aprovechar ese conocimiento?
Por fin estaba explorando a fondo lo que siempre había tenido por objetivo real y correcto de la psicología: el estudio (logia) del alma (psiquis). Empezaba a comprender que cada uno nace con un "paquete de energía" específico, trazado en la palma de la mano y representado en el horóscopo: una estructura energética básica que nos hace tener cierto tipo de encuentros y experiencias en ciertos momentos, según se desarrolla la vida.
Entusiasmada, busqué a varios psíquicos y curanderos y estudié con ellos, para que me enseñaran a percibir las energía sutiles que componen este paquete y a trabajar con ellas. Practiqué con otros discípulos, leyendo e interactuando con sus campos energéticos (auras) a fin de facilitar diversos tipos de curación. Conocí a otros que, como yo, nunca se habían creído psíquicos. Sin embargo, juntos lográbamos algunas cosas extraordinarias y compartíamos algunos descubrimientos extraordinarios, que contribuían mucho a mi entendimiento.
Gradualmente, según mi visión del mundo sufría este profundo cambio paradigmático, las múltiples y variadas experiencias de mi vida formaban un esquema y cobraban significado. Abandoné esa visión de mi misma y de los demás en una cinta que se desplegaba, estirándose desde el nacimiento hasta la muerte, marcada en el trayecto por diversos hechos felices o desdichados, bienvenidos o temibles. Más bien, empezaba a intuir que un vasto fondo de temas evolucionarios operaba en cada vida individual. Mi comprensión era a un tiempo, subjetiva y objetiva. Tras haber trabajado tantas veces con personas que se sentían perdidas y solas, tras haberme sentido así yo misma durante buena parte de mi vida, de pronto los estudios me ponían en las manos un mapa que, además de describir el territorio circundante, exhibían también la vital flecha roja orientadora que indica. "tu estás aquí". Veía mi lugar y mi finalidad en el Universo, reconocía mis defectos, fracasos y frustraciones como necesidades, como dones que eran. Esta comprensión más profunda del esquema general y mi contribución a el me proporcionaron lo que no había conseguido con tanta dedicación a la psicología y su énfasis en "solucionar" el problema: me devolvió a mi misma. Y me permitió comprender el propósito del sufrimiento.

-----------------------ooooooooooooooooooo-----------------------

En este libro te ofrezco lo que me han enseñado esos años de estudio, reflexión y atención a las energías sutiles, con respecto a los dones de la adversidad. El hecho de que te hayas sentido atraído por este libro en este momento significa que tu también estás sufriendo el mismo cambio paradigmático que sufrí yo. Como Colón, cuando acumulaba evidencias de que el mundo  no era plano, sino redondo, puedes estar reuniendo experiencias y percepciones que van provocando una revisión igualmente drástica de tu visión del mundo. Tu emergente comprensión de dimensiones nuevas puede requerir otro tipo de mapa, que permita y refleje esta perspectiva cambiada.
Es deliberado que muchos de los relatos incluidos, sobre hombres y mujeres que lucharon con diversos tipos de problemas, incluyan estas experiencias y percepciones paranormales de la gente. A medida que el clima cultural expande su aceptación de tales experiencias, cada vez son más las personas que se animan a hablar de ellas. Descubrí que, en cuanto me abría a las dimensiones más sutiles de la realidad, muchos me confiaban espontáneamente sus experiencias personales con lo paranormal. Si en tu vida ha ocurrido este tipo de hechos, en estos relatos encontrarás una confirmación. Si aún no forman parte de tu experiencia, confío en que los leas con tolerancia. El hacerlo bien puede despertarte a esas dimensiones más sutiles de ti mismo, pues según ingresamos en la Nueva Era cada uno amplía sus poderes de percepción. Junto con el reconocimiento de estas dimensiones y acontecimientos, se presenta la posibilidad de comprender muchas cosas que, de otro modo, parecen inexplicables e injustas.
Tal vez algunos de los conceptos aquí explorados te resulten extraños. En ese caso, ten paciencia contigo mismo y con tu entendimiento. Puede serte útil releer el libro pasado un tiempo.  Así notarás lo mucho que se ha profundizado tu comprensión. Este libro, al cambiar tus actitudes y percepciones, puede en verdad cambiar tu vida. Úsalo como guía para descubrir y apreciar tu sitio y tu finalidad únicos, busca dentro de el tu propio mapa personal, con esa flecha roja que te orienta mediante un mensaje afirmativo y tranquilizador: "estás aquí"
Quizá te preguntes en que puede ayudarte estas perspectiva ampliada, en la lucha que sin duda libras con los problemas personales que te llevaron a escoger este libro en este momento especial. Si buscas ayuda y consuelo ¿por que ha de ser necesario alterar tu visión del mundo, considerar tus dificultades contra un telón de fondo tan inmenso, que parece irrelevante? La respuesta es sencilla: al hacerlo puedes comprender y por los tanto, curar tu dolor y tus heridas psíquicas.
La verdadera curación de cualquier crisis se produce por etapas. Mientras estamos en las garras de nuestra aflicción, nos consuela saber que otros han sufrido cosas similares; esos relatos nos aseguran que no estamos solos en esa situación ni en nuestra reacción a ella. Bien puede ser que encuentres reflejados aquí, hasta cierto punto, no sólo tus circunstancias, sino tu reacción ante ella.
Después, cuando pasa la crisis emocional aguda, experimentamos la necesidad de hallar sentido a lo que nos ha pasado, relacionándolo con el diseño o la trama general de nuestra vida. Si creemos en un tejedor, nos preguntamos si Su Mano vaciló con la aguja y dejó caer algunas hebras tan irrevocablemente que en el tapiz de nuestra vida ha quedado una falla para siempre. O si acaso se ha añadido algo más rico y profundo, ahora que el diseño tiene una variación inesperada. Pues nunca es el hecho, sino cómo se lo maneja y define, lo que determina su efecto final sobre nosotros, positivo o negativo. Este libro puede serte de utilidad para localizar tus mayores dificultades de modo tal que afloren sus dones, posiblemente invisibles todavía a tu mirada.
Por fin, cuando podemos aprovechar las dificultades que hemos experimentado para ayudar a otros, todo nuestro sufrimiento y nuestras luchas se elevan, se llenan de un propósito y una dignidad que llega a superarnos. Quedan redimidas. Este libro puede ayudarte a comprender el principio esotérico del sacrificio, que tal vez hasta ahora has expresado en forma inconsciente en alguna dimensión importante de tu vida. El principio del sacrificio opera cada vez que nuestros sufrimientos sirven para que otros aprendan algo mejor. Pero el don no está en el sufrimiento, sino en la curación. El desarrollo espiritual y la curación, son en esencia, una misma cosa. Mediante el sufrimiento y la curación ayudamos a iluminar a la humanidad. Nuestra propia tragedia personal, considerada desde esta perspectiva, precipita una comprensión profundizada del verdadero significado y propósito de la existencia individual, entretejiendo nuestra curación personal con la red del planeta entero.
¿Que requiere esta curación de nosotros? Ante todo, la disposición de abrirnos a una visión de la realidad que incluye verdades subjetivas, aún imposibles de probar científicamente, verdades del corazón y del alma. La curación se produce mediante un cambio de conciencia, un cambio de actitud; mediante el perdón a otros y a nosotros mismos, el perdón a la Vida y a Dios. La curación se produce cuando dejamos de creer que nuestras condiciones de vida deberían haber sido otras y nos disponemos a aceptar y, con el tiempo, apreciar lo que tenemos.
Al abrirnos a una visión de la adversidad como sendero hacia la curación, podemos sentir confianza aún en momentos de desesperación. Podemos confiar, no sólo en que el dolor cesará, sino en que nuestro sufrimiento tiene significado, propósito y dignidad. Porque confío en tu curación, en la mía y en la del cuerpo de la humanidad, de la cual cada uno forma parte, ofrezco a tu consideración algunas respuestas posibles a esas preguntas imposibles: ¿por qué a mi? ¿por qué esto? ¿por qué ahora?


En el foro
Mensaje Privado Respuesta: 56 - 57
Marai
Octubre 14, 2004, 5:18pm Denunciar al Moderador

La vida es bella
Alumno Fundación
Posts: 13,313
Yo he tenido que "perdonar" como quién dice, a un mogollón de personas, en mi snación Nivel 1, luego estas personas siguen a tu alrededor y te pueden hacer más daño otra vez. Esto me lo planteé hace poco, y tuve que dejar ir otra vez a unas cuantas por mi bien.

Piensa que es tu bien y guardar rencor no conduce a nada, al contrario, te haces más daño a ti mismo, porque sigues hurgando en las heridas y el perjudicado, siempre vas a ser tú. Además estas personas suelen tener más problemas que tú y hay que sentir en cierto modo, compasión por ellas. Fácil no es, pero hay que intentarlo.


Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio. Proverbio Indio.

En el foro
Mensaje Privado Respuesta: 57 - 57
3 Paginas « 1 2 3 Todo Recomendar Post
Imprimir



Meditaciones guiadas en Madrid

Política de Privacidad de la Fundación Sauce http://www.fundacionsauce.org/privacidad.htm


Powered by E-Blah Forum Software 10.3.6 © 2001-2008 - Diciembre 9, 2022, 5:04pm

¿Te Gusta?
Comparte este mensaje con tus amigos pulsando los botones abajo.
Share post on Facebook Share on Google+ Share on Twitter
Close