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Sanar en la consulta me permite ofrecer otro enfoque, el alejarse
momentáneamente del dolor y sufrimiento y el acercarse a
la aceptación de la persona en sí. A partir de ese
momento, el paciente empieza a sanar simplemente al ser escuchado
y poder relajarse, olvidándose momentáneamente del
dolor, miedo y angustia de su enfermedad.
A
veces combinamos técnicas de relajación con sanación,
invitando a los pacientes a mirar dentro de sí para identificar
lo que realmente está pasando dentro de ellos mismos.
La sanación es un enfoque holístico que encaja bien
con un sistema médico formal. Introduce elementos de atención
a la persona, creando así un refugio de descanso de todas
las tormentas relacionadas con la vida. Sólo se necesita
un momento para sentarse tranquilamente, respirar profundamente
y "enchufarse" a la energía. Esto complementa la
labor médica de una manera beneficiosa.
Si un paciente requiere cirugía se recuperan con más
rapidez y sanan mejor. Los fármacos que toman hacen más
efecto. Requieren dosis menos elevadas y pueden llegar a un punto
que ya no necesitan medicación.
Un enfoque importante de este tipo de trabajo es el hecho de poder
afrontar los miedos relacionados con "soltar" el dolor
o una enfermedad, puesto que muy a menudo ha sido un fiel compañero
durante tanto tiempo.
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"Trabajando
como sanador en la consulta de un médico de cabecera
es diferente a trabajar en mi consulta personal. Aquellos
que me envía el médico se fían de su
opinión. Si él o ella me recomiendan significa
que están dispuestos a probarlo."
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También he trabajado en la consulta del médico de
cabecera con pacientes que llegan al final de su vida. En combinación
con un trabajador social, médico o enfermera, he podido ir
a casa del paciente para darle energía cuando le hacía
falta. Esto les ha ayudado a irse sin miedo y morir en paz. Y este
tipo de sanación también ayuda a los allegados. La
muerte es parte de la vida. No es un fracaso. Debido a que los médicos
aprenden a curar o por lo menos a aliviar síntomas, la muerte
es vista como un fracaso. Tener un sanador trabajando en la consulta
puede añadir una dimensión diferente a este enfoque.
Trabajando como sanador en la consulta de un médico de cabecera
es diferente a trabajar en mi consulta personal. Aquellos que me
envía el médico se fían de su opinión.
Si él o ella me recomiendan significa que están dispuestos
a probarlo, a pesar de que en algunas ocasiones no es una opción
que el paciente hubiera contemplado. De hecho, a lo mejor ni siquiera
saben que existe la sanación.
Por lo cual, muchas veces cuando entran en mi consulta actúan
con cierto recelo y desconfianza ya que desconocen por completo
el proceso de la sanación energética puesto que la
única referencia que tienen es la recomendación de
su médico de cabecera.
Una mujer me dijo una vez que no quería ver a su abuela
difunta, ¡confundiendo la sanación con el espiritismo!
Otros vienen "porque me ha mandado el médico" con
una actitud de cierta hostilidad. Lo bueno de la sanación
en estos casos es que las barreras de hostilidad caen muy rápidamente
dado el énfasis sobre la espiritualidad y el amor. Muchas
veces el paciente está simplemente convirtiendo su propia
infelicidad con respecto a su enfermedad en agresión.
Otros
vienen a la consulta con una firme determinación de que nada
les puede ayudar. Una mujer ponía cara de concentración
intensa, manteniendo la respiración en su intento de bloquear
la energía. De esa forma podía volver a su médico
para informarle que la sanación no le había ayudado,
añadiéndola a la larga lista de tratamientos sin éxito.
Simplemente no quería soltar su enfermedad. Con el tiempo
pude transmitir el concepto del amor incondicional a esta mujer
hasta que empezó a sentirlo, aunque nunca llegó a
admitir ese hecho.
Los niños que me vienen de parte del médico normalmente
presentan un cuadro totalmente opuesto, son abiertos y responden
bien a la sanación. El auténtico problema a veces
es con los padres, y hago todo lo posible para involucrarles en
la sesión. Muchas veces liberan emociones y dolor relacionados
con la enfermedad del niño.
Algunos vienen buscando el milagro pensando que con el mero hecho
de que yo les imponga las manos tendrán una cura instantánea
y podrán seguir su vida como antes. Lo curioso es que muy
a menudo esta gente recibe el milagro, pero no de la manera que
esperaban. Por ejemplo, un hombre vino con depresión y dolor
indicándome que quería "que se lo quitara todo".
Al contrario, descubrió que él mismo, con mi ayuda
podía contactar con lo más profundo de su ser y ayudarse
a sanar.
Trabajar con médicos me da "el sello de la aprobación".
Es como decir que si ese médico me permite trabajar en su
consulta significa que él considera que la sanación
es efectiva. Esto da confianza a la gente y les permite probar la
sanación sin los miedos y tabúes a veces asociados
con esta terapia.
Los que acuden a mi consulta de forma particular muy a menudo vienen
en desesperación. Consideran que la medicina convencional
les ha fallado y como no funciona nada, deciden probar la sanación
como último recurso. Los que vienen del médico de
cabecera no tienen esa actitud, al contrario, lo consideran como
una parte integral del apoyo que reciben del sistema sanitario.
Muchos vienen por el "boca a boca" referidos por un amigo
o amiga que ha obtenido resultados positivos. ¡Hasta algunos
vienen a regañadientes simplemente para contentar a un familiar
que les ha mareado con su insistencia! No obstante, los cambios
ocurren si están dispuestos a mantener una actitud abierta.
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Artículo extraído del libro
Spiritual Healing, Scientific Validation of a Healing Revolution
Autor: Daniel J. Benor, M.D.
Ed. Vision Publications
http://www.reiki.org
El volumen II está disponible en www.WholisticHealingResearch.com
La traducción la hemos hecho nosotros, pero cuenta
con el permiso del autor y del editor.
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